sábado, 10 de julio de 2010

Al parecer, no todos somos iguales

Estos días he leído un libro que, aunque no tiene en apariencia relación con mi estancia aquí, me ha hecho reflexionar, no solo directamente sobre los aspectos directamente relacionados con éste, sino con la realidad aquí. Se trata de un libro de un medico y antropólogo americano, Paul Farmer, llamado “Pathologies of power” (Patologías del poder, aquí podéis encontrar algunos capítulos por si os interesa http://www.thirdworldtraveler.com/Paul_Farmer/Pathologies_Power.html), en el que analiza, a través de su propia experiencia como medico en Haiti, Lima, Chiapas y Siberia, las desigualdades en el tratamiento de enfermedades en países pobres. Habla de muchas cosas, todas interesantísimas, pero hay un concepto que repite y que puede aplicarse a mas cosas: no es ético aplicar un doble rasero en la calidad en el servicio sanitario para pobres y ricos, no puede ser que se apliquen las leyes del mercado de “quien pueda pagárselo, que se lo pague”, o de lo que es o no “rentable” cuando hablamos de tratamientos médicos. Suena utópico, pero tiene razón al decir que debería trabajarse no por dar servicios mínimos o “rentables”, poco costosos, a las poblaciones pobres, es que sus vidas valen menos?? Es que al poner un pie en este mundo no tienen el mismo derecho a disfrutar de los avances en Medicina que en los países occidentales damos por sentado??
Desde que llegue aquí he tenido un problema medico que me llevo al medico y a que me pusiesen un tratamiento con antibióticos. Me sorprendí cuando vi que el tratamiento me costaba unos 40 euros, para una infección que puede ser relativamente común... Obviamente, como occidental “rica” que soy, no me he preocupado por el coste de esto, pero no pude evitar pensar que mucha, muchísima gente aquí, simplemente, no habría podido permitírselo. 40 euros aquí es, en muchos casos, mas del salario mensual de muchos trabajadores del campo.
India afortunadamente no es un país totalmente subdesarrollado, como pueden ser la mayoría de países en África y muchos en Asia. Dado que es un país enorme, y que tiene una clase alta y media creciente, beneficiada por una apertura económica que empezó a en los 90, hay infraestructuras y servicios mínimos. Pero como la gente accede a ellos, o no accede, es diferente. Hay médicos en cada pueblo, y son baratos, pero el problema es que los tratamientos, muchas veces, son caros, así que han de recurrir a tratamientos mas baratos y quizás, no los mas adecuados, en algunos casos...
Esto me ha hecho pensar en como viven las niñas del colegio en el que doy clase. Son niñas pobres, muy pobres, que vienen de familias analfabetas, intocables o de las castas mas bajas. ODAM intenta por todos los medios, acoger al mayor numero de niñas posible, para que puedan beneficiarse de acceso a educación, y también a comida, sanidad, ropa y otras necesidades básicas que estas niñas y sus familias no tienen cubiertas. Comprendo y comparto el ímpetu de ODAM en querer ofrecer a todas las niñas de la zona una oportunidad de salir del círculo de pobreza en el que se hallan atrapadas. Pero luego me encuentro con las circunstancias reales de problemas de financiación, de que el gobierno, que en teoría se encarga de mantener el colegio, gestionado por ODAM, lo construye con materiales de terrible calidad y en menos de un año hay muchísimas cosas rotas, que muchas veces el dinero no llega para pagar la comida, los productos de higiene y tantas otras cosas que 102 niñas necesitan. No hablamos de lujos, hablamos de que tengan una dieta variada, de que las duchas y los retretes funcionen, de que tengan jabones que las prevengan de las más básicas enfermedades. Pero para un gobierno corrupto como todos aquí en India, no parece importante. ODAM hace todo lo que esta en su mano para llevar el colegio y la residencia lo mejor que puede, pero tampoco puede hacer milagros. Ellos no creen en “derechos de segunda” para estas niñas, no creen que deban existir barreras que separen los futuros de estas niñas de los de otras nacidas en entornos mas privilegiados. Pero el gobierno, encargado en enriquecerse corruptamente y llevar a cabo proyectos que en nada benefician a los cientos de millones (si, no me he equivocado, CIENTOS DE MILLONES) de pobres de este increíble país, no puede poner el dinero suficiente para que estas niñas tengan, de verdad, un acceso a la educación en las mismas condiciones que niños nacidos en entornos favorables. Cada día que voy allí, y las veo tan entusiasmadas estudiando, sentadas en el suelo, sin quejarse jamás por comer todos los días arroz o porque los retretes lleven rotos meses ( y de los que el inspector que vino la semana pasada pareció no percatarse), pienso que hay algo que no esta bien. Por supuesto, esta genial que haya gente (tanto el gobierno como ONGs) que creen estos colegios, que den la oportunidad a estas niñas de estudiar, pero por qué en condiciones tan precarias? Porque “estas niñas son pobres” deben conformarse con una educación pobre, de segunda? Menos mal que ODAM y sus profesoras se esfuerzan por trabajar al máximo con estas niñas, por ayudarlas a recuperar los años perdidos de colegio, por ofrecerlas un mejor futuro, aunque los recursos sean mas que limitados.
No se exactamente cual es la intención de este post tan largo (aparte de perder a los pocos lectores que tengo), pero llevaba días con estas ideas en la cabeza y necesitaba sacarlas... Soy muy positiva acerca de como funcionan las cosas aquí, intento verlas de la mejor manera, pero hay veces que la realidad, agridulce, me supera...

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