sábado, 3 de julio de 2010

De templos

La semana pasada me puse a hablar de otros temas y deje de lado mi primera visita al templo de Thiruchuli, en la misma calle en al que esta la oficina de ODAM a la que vengo a trabajar cada día…Para ser un pueblo de 6000 habitantes, tiene un templo enorme y antiguo (del s.XVII), con un gran “tanque” ritual –sin agua en estos tiempos de sequía – a la entrada, y subdividido en dos templos, dedicados a Shiva y Parvati, una de las parejas de dioses mas importantes. Llevaba tiempo queriendo ir, pero espere hasta que convencí a Jaya de que viniese conmigo… Antes de entrar, compramos unas pastillitas de alcanfor y unas cerillas. Al entrar en el recinto, nos descalzamos ( en India, es un continuo ponerse y quitarse las sandalias, cada vez que entras en un sitio, ya sea una casa, un templo o el medico, la gente deja las sandalias a la entrada…por lo cual no he usado ni un día las sandalias comodísimas que me compré antes de venir aquí, porque son cerradas por el talón e incomodísimas de quitar y poner…mi única ley son unas chanclas que llevo usando el mes y pico que llevo aquí) y entramos al patio de columnas que da acceso a los dos templos. Antes de entrar, en el marco de a puerta, hay un pequeño Ghanesa, el dios de cabeza de elefante, (hijo de Shiva y Parvati) al que encendimos las primeras pastillitas de alcanfor, y aprendí cómo se reza (o sea actúa, al menos) ante una figura divina, haciendo lo que en India se llama “darshan”, que literalmente significa “mirar”, para los hindúes el culto a la imagen es esencial y necesita estar delante de la imagen del dios para poder adorarlo… Es por eso que todas las casas, tiendas (y hasta la consulta del medico!) tienen múltiples altares e imágenes.

Entramos primero en el templo de Shiva y después en el de Parvati, y fuimos encendiendo velitas de alcanfor a casi todas las figuras de dioses por las que pasábamos (que fueron muchas!), y Jaya me iba explicando quienes eran, o yo intentaba averiguarlo, aunque era difícil ya que a esa hora, los preciosos bronces (Tamilnadu es famoso por la belleza de los bronces de sus templos, sobre todo los de los siglos X-XIII, en el periodo del reinado Chola) estaban cubiertos con telas de colores. Por lo visto, dependiendo de la hora, los tapan o los destapan (para que descansen!), y en algunos templos incluso los acuestan por la noche…

En nuestro tour nos cruzamos con algunos pandits del templo (sacerdotes) haciendo puja a algunas figuras, tocando música, rezando y encendiendo lamparitas de aceite (o de ghee, mantequilla).

Nos tiramos más de una hora recorriendo ambos templos, parándonos, observando y rezando, Jaya poniéndome polvos de kumkum (polvos rojos) y cenizas en la frente después de cada rezo. Salí llena de tranquilidad y de lo más parecido a un estado de espiritualidad que una servidora había estado en mucho tiempo… Ahora, cuando puedo, hago una escapadita a media mañana y me doy un paseo por el templo, y salgo como nueva. Os lo recomendaría, pero me da que no tenéis ninguno a mano…






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